Gris,
como el silencio.
Concreto de tu inconsistencia,
permeado por las dudas a través de grietas,
grises también.
Áspera,
la superficie.
Lo suficiente
para que nadie ose tocarla con la piel desnuda.
Desnuda,
Tú, yo, el alma.
Y lo que queda es gris
Y silencio
Y adiós.
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