La bienvenida del año en familia a veces se convierte en un reto, las costumbres de las personas que se unen para cenar no son las mismas, como la espera del nuevo año. Muchos están cansados y van a dormir o simplemente esperar las doce de la noche no los motiva.

La cena se hizo en mi casa esta vez me propuse reunir a mi pequeña familia y esperar juntos el año nuevo. Aunque la permanencia no fue la esperada porque se fueron a dormir, se hizo, al menos en la cena estuvimos juntos.

En cambio yo y mis hijos nos mantuvimos despiertos y nos fuimos a casa de nuestros vecinos pared con pared y allí nos reímos e intercambiamos hasta que llegó la medianoche y recibimos el año con risas, canciones y un brindis dándole paso a las alegrías y proyectos que nos espera en el 2026.

Les cuento que desde el 30 empezamos a prepararlo todo, tenía un cerdito pequeño ideal para asarlo y compartirlo en un número pequeño de personas, así que lo sacrificamos y lo aliñamos para dejarlo listo para el asado.

Mi madre se encargó de limpiar las tripas para preparar las morcillas, ella es incapaz de desecharlas, es un plato que de sólo pensarlo se le hace la boca agua, comer frita con pan al día siguiente es una delicia.
El 31 fue más relajado, era preparar el arroz congris, las viandas, los buñuelos y la ensalada.
Aunque también tenía un botella de Sidra para brindar en familia no se pudo puesto que todo el mundo fue a dormir.
En cambio pasamos un día maravilloso, todos como hormigas preparando, conversando y riendo.

Tenemos por costumbre en el barrio quemar un muñeco como referencia al año que se va pero este año no se hizo, la que siempre se encarga recomendó dejarlo por esta vez, ella piensa que eso nos ha traído mal augurio porque el país se ha encargado de hacernos la vida más difícil y cuando hablo de país no es precisamente el país.
Entonces eso lo dejamos como costumbre y con eso también se perdió de todos en el barrio reunirnos en torno al muñeco a las doce, quemarlo con ropas viejas de cada uno de nosotros y felicitarnos por el nuevo año.
Eso realmente fue una niebla que quedó, se notó la ausencia del muñeco y la tradición que habíamos hecho durante años.
Pero nada, la familia se reúne y proyecta nuevos retos y compromisos que se discuten al final del año haciendo balance de lo que se logró y lo que no. Ahí vemos dónde fallamos y los que nos quedó por hacer.

Mi balance del año no fue como mis expectativas estaban planificadas pero estoy en el 2026 de eso si estoy satisfecha, de la vida, gracias a Dios puedo decirlo, aún existo, ya lo demás es proponérselo y avanzar.
Lo que fue y no es se queda atrás hay que replantearse y y pactar nuevas metas y objetivos, hubieron muchos contratiempos ajenos a nuestra naturaleza humana, entonces a seguir, no hay de otra.
Gracias por la lectura.
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