Hay días que huelen a desesperanza.
Como ayer, cuando mi hijo me preguntó: "¿Papá, por qué siempre comemos lo mismo?"
Y yo, Reuel — barbero de 34 años en Centro Habana —, solo atiné a abrazarlo mientras calculaba mentalmente:
"Si hoy gano $8 dólares... $3.50 son para comida, $2 para medicinas de mamá... ¿Cuánto queda para tradear?"
El ventilador chirría como un pájaro herido.
Afuera, la cola del pan serpentea bajo un sol que aún no calienta.
Yo no estoy en la cola.
Estoy frente al espejo de mi barbería, practicando sonrisas:
7:00 AM - Primer cliente.
Un anciano que murmura: "Córteme rápido, joven... que tengo que buscar pollo".
Sus palabras me taladran. Todos en Cuba tenemos prisa:
12:30 PM - El termómetro marca 38°C.
Como arroz blanco con un huevo — mi lujo de los martes — mientras abro Phantom Wallet.
Tengo:
Compro $BONK en el dip:
1:15 PM - Suena el Take Profit.
Ganancia: $0.054.
No es nada para el mundo... pero para mí es:
La prensa extranjera habla de Cuba como un "museo de autos viejos".
No ven:
Yo no quiero ser un héroe.
Quiero poder decirle a mi hijo:
"Mira este screenshot, hijo... Hoy gané el equivalente a un helado. Pronto será una bicicleta."
Tengo guardada una captura de pantalla:
"Saldo Phantom: $0.03" (16 de mayo de 2024).
Hoy tengo $41.27.
No es riqueza... es prueba matemática de que:
"Cuando sumas centavos con disciplina, la dignidad multiplica."
Si hoy:
Escúchame bien:
No estás solo.
En cada esquina de esta isla rota, hay un guerrero como tú:
No usamos fusiles... usamos wallets.
No tomamos cuarteles... tomamos soportes técnicos.
Y cada Take Profit que ejecutamos es un himno que coreamos en secreto:
"¡Aquí estamos! ¡Y no nos rendiremos!"
El sol saldrá sobre el Malecón.
Yo estaré ahí:
Porque al final...
...la libertad no es un salto, es una escalera hecha de centavos.