Muy bien, hoy todo se fué al carajo.
Salí a la tienda por la mañana, iba en pijama cuando aquel Cadillac negro apareció y comenzó a seguirme descaradamente. Obviamente corrí, pero ellos conocían demasiado bien la zona, la ventaja del local, así que me arrinconaron en una callejón rodeado de reja. Del auto bajaron dos sujetos trajeados y con lentes obscuros, la pinta de un policía corrupto y pueblerino me alertaron de un peligro inminente. Uno se acercó, escupió al suelo y trono sus dedos, al estar cerca de mi, trató de golpearme, a lo que reaccioné doblando su codo y rompiendo su nariz. En seguida me lancé contra el segundo, el cual era un poco más gordo. Aquel sujeto trato de sacar un viejo revolver, pero su intención no pasó del intento. Lo sometí, tomé su arma y disparé a la pierna del naríz rota.