Estoy completamente harta de lo normalizado que está en cualquier sociedad la costumbre (tóxica, a decir verdad) de quejarse sólo porque sí... ¿Te va mal? Te quejás, ¿te sucede algo?, obvio, te quejas... ¿Cometes un error, y eres tú el culpable? Vamos, te sigues quejando... Oh, pero, ¿resolver los problemas que se originan por tu manera de actuar? No, no, no. Éso no... Es mejor, hacer habitual el acto reiterativo de la constante queja ante las situaciones de la vida. Contexto: ¿Es esto una catarsis? En parte sí, en parte no...
A donde quiera que me traslado, me encuentro con el mismo patrón. Entiendo que las personas suelen emplear la queja como un método social para lidiar con las presiones y las cargas de responsabilidad que todos tenemos, especialmente en la etapa adulta. No obstante, lo que más he notado, al menos donde vivo, en mi región (Venezuela) es que en lugar de analizar bien las circunstancias que ocasionan esos conflictos existenciales y materiales, lo primero que se hace es terminar en la victimización.
Para ponerlo en palabras más simples, desde mi óptica lo que diferencia a un adulto funcional de una etapa de crecimiento menos madura, es precisamente la capacidad de resolución de problemas que los humanos poseemos. Para dar un ejemplo, contaré un par de anécdotas más recientes. Una amiga cercana, de lo único que habla es de lo "mal que todos los hombres están". En su criterio, "ninguno es digno" de ser su compañero. Por tanto, con ese sesgo tan categórico, pregunto, ¿hay una solución a la vista o sólo es una expresión radical?
Algunas veces, por más que ofrezco consejos y alternativas para ver panoramas con algo más de perspectiva, noto que no es suficiente... Sencillamente, la explicación más sencilla suele ser la más acertada. Creo, que en mi sociedad, en la latinoamericana, culpar al prójimo de las cosas que nos suceden, es de lo más común... Por muchas razones, nos hemos acostumbrado a hacer cotidiano trasladar el malestar hacia terceros...
De hecho, desde el comportamiento, no es raro o extraño ver que es también un método eficaz para romper el hielo y entablar una conversación con extraños ¿Es en serio? Pues sí... Muchas veces hay cuestiones que hacen que el día a día sea más, o menos, llevadero. Quienes han oído noticias de Venezuela, sabrán de lo que hablo, pero yo no me refiero a la situación de mi país sino a la falta de claridad mental y de raciocinio que nubla la capacidad de soluciones.
Personalmente, a veces considero que estoy blindada ante esta toxicidad, pero fallo... Es decir, es tanto el cúmulo de negatividad y victimismo que tiendo a frustrarme Incluso, siendo una mujer, suelo tener problemas de adaptación por no normalizar lo que, justamente aquí, describo. Al parecer, si no me quejo, aparentemente soy demasiado "fría" o "indiferente". Imagínense ustedes... Si el clima es hermoso, es demasiado hermoso, si llueve, porque llueve demasiado... Con ese precedente es imposible hallar claridad mental, paz y efectividad.
Además, y con esto culmino, psicológicamente es agobiante. Porque el poder de catarsis y analgesia que ofrece expresar una queja a tiempo, pierde sentido cuando se transforma en un hábito tóxico... Cuando de repente, alguien se escuda en ello y siente que no debe hacer nada para mejorar su situación determinada; o peor aún, cuando pretende que tú, que no compartes esa visión de la vida, encajes porque sí, sin contemplaciones... Así que, ser un poco más sensato, mal no vendría. Somos brillantes, inteligentes, aptos, podemos dar con soluciones.
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