¡Hola amigos de #literatos, amantes de todos los géneros literarios! Espero tengan un hermoso día mientras disfrutan de este poema. Espero sus comentarios.

El abuelo de Estela, Herr Barnack,
quien vino a Cuba en otros años.
Traía entre sus manos el futuro soviético.
Me hablaba de los lagos alemanes
y el amor de una dama berlinesa.
No recuerdo un amor así, con lagos memorables
o charcos pequeños donde simular
la orgullosa presencia de los nombres.
Pero ahí está ella, la muchacha de Berlín
sentada en un café de toldos grises
leyendo a un escritor de las islas tropicales
que aún no se conoce y escribe estos versos:
Prefiero sentarme ante la inmensidad del mar.
Este lago sin fin, donde no encuentro el horizonte,
el futuro que ya había sido escrito por otros.
La inmensidad de las islas.
La sal de estas islas mutiladas
que aún,
no precisan devolverme.

